domingo, 4 de agosto de 2019

BIENVENIDOS


Dicen que los ojos son el espejo del alma. Lo que es indiscutible es que tu cuerpo, tu piel y hasta tu pelo son el reflejo de tu estilo de vida. A menudo nos preocupamos por cuidar el exterior, lo que los demás ven, pero somos el resultado de lo que comemos, bebemos y vivimos porque la calidad de nuestra vida está determinada por la calidad de nuestros pensamientos. Nuestro cuerpo refleja o reflejará cualquier situación perjudicial al que lo sometamos cuando menos te los esperes, traidor y vengativo, tal cual se sirven las venganzas: bien frías, ingrato y rencoroso. 


Nuestra vida debería ser el resultado del 50% lo que haces tú con ella y el otro 50% lo que ella hace contigo. Partiendo de la premisa de que no hay garantías, que la genética caprichosa decide mucho más de lo que nos gustaría y que nuestro ADN nos juega pasadas que no podemos controlar ni frenar es indiscutible que si pretendes que tu coche funcione con agua y azúcar jamás lo conseguirás por muy limpio que esté su exterior, porque necesita el carburante adecuado para que su motor responda adecuadamente. Llevo más de cuatro décadas luchando contra mi “mala genética” y los incorrectos hábitos alimenticos adquiridos en la niñez porque se limitaron a alimentarme inculcando patrones desafortunados y poco acertados que cuesta mucho modificar y creo firmemente que soy el resultado de lo que la vida ha hecho conmigo y el esfuerzo constante y la determinación de seguir y creer en un estilo de vida sano porque me gusta sentirme bien, porque cuidarme  sin extremos que me impidan disfrutar de ciertas situaciones necesarias también o pequeños placeres que todos merecemos, no olvidemos que la comida también es una forma de disfrute y una potente arma social en nuestra cultura mediterránea me ayuda a sentirme mejor, porque hace décadas que opté por un estilo de vida saludable que durase para siempre, porque no creo en las dietas puntuales y restrictivas si no terminan con el problema de base que es la forma incorrecta de plantear la alimentación y ciertas costumbres diarias, malos hábitos.

Empecé a entrenar con 5 años. He pasado por muchas y diferentes disciplinas me he ido adaptando al paso del tiempo, a los cambios en mi cuerpo y apetencias con el paso de los años y hasta a los inconvenientes de ciertos periodos de mala saludpero nunca he dejado que el deporte desapareciese de mi vida. Cuidarme físicamente me ayuda a encontrarme mejor mentalmente, a canalizar la mala energía y hasta a superar ciertas épocas desfavorables porque me hace sentir más fuerte, lo que mejora mi espíritu y me equilibra.

Del mismo modo que no concibo la existencia sin la lectura habitual, creo que hay un deporte para cada uno de nosotros independientemente de la edad y situación y que, salvo prescripción médica que lo impida, solo es cuestión de encontrar aquel con el que nos sentimos identificados, el que nos supone el esfuerzo que nos merece la recompensa. Con respecto a la comida ocurre igual: no empieces una dieta que terminará en algún momento, comienza un estilo de vida saludable que durará para siempre.

Es posible. En ocasiones necesitamos de cierta ayuda y apoyo, pero ¿y quién no? Desde un opositor a un deportista, un profesor novato o una madre primeriza todos en algún momento de nuestras vidas hemos necesitado la guía adecuada. Toma la decisión y la determinación de cambiar aquello que no te conviene y busca la forma. 



©soniagl_lifestyle





3 comentarios:

  1. Qué gran verdad, importante es crear el hábito

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  2. Muy identificada y en la línea de lo que opino.
    Bien, Sonia!! Vamos en el camino 👍💪🏽💪🏽😘

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  3. Totalmente de acuerdo con tu reflexión 👌

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